"El vuelo duró aproximadamente 4 horas y media, y de un momento a otro te encuentras en con una cultura totalmente distinta a la nuestra.
Llegué a Egipto cuando este se estaba clasificando en fútbol, puesto que acababa de ganar un partido internacional; así que las calles estaban llenas de gente festejándolo. El Cairo es una ciudad enorme, lo que pasa es que todo es muy caótico puesto que tiene muchísimos habitantes y todo es un lío: la gente no respeta los semáforos, hay mucha contaminación...
En el aeropuerto ya me estaba esperando mi guía y me dirigió al hotel. Me sorprendió el buen recibimiento que tuve al llegar a la habitación, puesto que me habían dejado unas pastas y dulces, que por cierto, he de decir que estaban buenísimos.

A la mañana siguiente dimos una vuelta por las pirámides, las cuales me dejaron sin palabras, de las cuales entré en tres: Keop, Kefrén, y Nikerino; que están situadas en una explanada en frente de la Esfinge. Primero entré en la pirámide Keop y había muchos pasadizos por los que para ir a la sala del sarcófago había que ir a gatas por una de las galerías. Es increíble estar allí aunque se respira fatal y hace mucho calor. En una de esas galerías se encuentra el sarcófago, pero no había momia.
Cuando salimos, nos dimos cuenta que había muchos arqueólogos escavando por todos los lados. Al lado de la pirámide de Keop había un barco de madera enterrado. Y algo curioso es que en las pirámides había varias falsas entradas, porque se creía que el alma del faraón salia a pasear todos los días.
Por la tarde paseamos por ahí, viendo escaparates, las calles... Un paseo.
Otro día, visitamos el Cairo en el que primero vimos el museo egipcio que es una maravilla pero parece un almacén. Hay piezas únicas en el mundo, y ahí por ejemplo, se encuentra el sarcófago de Tutankamon, la mascara de Tutankamon... Hay muchísimas riquezas: Carros, barcos, ropas... Fue alucinante... Luego están las momias, que también estaban allí, pero esas no me gustaba tanto verlas. Estaban resecas después de miles de años...
Luego fuimos a la ciudadela donde hay una mezquita tremenda pero para llegar allí, pasas por un cementerio: el mas grande que he visto, y era curioso porque vivían mas de 200 mil personas vivas en las tumbas de otras cuidándolas, porque eran como casas pequeñitas; sin embargo, la gente que habitaba aquí era gente muy pobre. La ciudadela es la parte alta del Cairo donde Saladino la construyó para protegerse porque es un recinto amurallado.
Al día siguiente me fui a Luxor. Me dirigí al aeropuerto y en poco tiempo estaba en mi destino. Allí cogí un coche con un señor que me estaba esperando para ir a un barco con el cual hice un crucero por el Nilo. Nos estaban recibiendo con pastas, dulces... y después me fui al camarote a descansar que era de madera, así pequeñito pero muy bonito.
Cuando me desperté, desayuné en el comedor, y luego nos llevaron a ver el valle de los reyes, que es una montaña en forma de pirámide que contiene las principales pirámides de los reyes. Bajamos a verlas y entramos en ellas (sin embargo no se permitía hacer fotos): tenían unos pasadizos gigantes y llenos de pinturas. Cuando llegamos a la sala del sarcófago (que estos eran enormes), descubrimos que todas habían sido saqueadas menos la de Tutankamon.
Después salimos a ver los dos colosos y el templo de los mil años de Rampses II. A continuación fuimos a ver luego un impresionante templo que representaba las batallas que había echo el faraón en las pinturas que había.
Al volver al barco reiniciamos el crucero por el Nilo que era impresionante de bonito todo: el azul del río, el verde de los alrededores que eran árboles y tierras de cultivos... Luego el Nilo más arriba era desierto y paralela a el hay una vía de tren que comunica desde el Cairo hasta Xuan, que es donde hay una de las presas mas grandes del mundo.
Al día siguiente pasamos unas esclusas, es decir, llegas a un canal, echan agua, subes al nivel que quieras con el barco, abren la esclusa, y ya sale el barco.
Dentro del barco había tiendas y conocí a mucha gente.
Al llegar a una ciudad, nos estaba esperando un carro de caballos para cada 3 personas que nos llevaba a ver un templo. Fue una experiencia muy chula.
Aproveché para comprarme una túnica para una fiesta de disfraces que iba a ver en el barco y volvimos a este en el carruaje con el que inmediatamente comimos en él y retomamos otra vez el rumbo.
Esa noche fuimos a ver un mercadillo, y nos dieron tiempo libre para ir a cenar por ahí y para pasear. Allí, cotilleando, vi otro templo y un nilometro, instrumento que mide la altura máxima de la crecida.
Seguimos navegando y a la mañana siguiente llegamos a Xuan. Donde cogimos una "faluca", un tipo de barquito de vela y estuvimos dando vueltas por el Nilo. Con la faluca nos acercamos a la isla elefantina, la cual nos dejó en la orilla donde había camellos. Así que montamos en camello, y fuimos a ver un barrio de negros (barrio nubio). Allí en una escuela nos enseñaron su historia y luego nos llevaron a comer. Y así pasamos el día, entre unas cosas y otras.
Por la noche teníamos una excursión a Abu-simbel, e íbamos en un comboi miliar, y allí estuvimos viendo el templo de Ramses y su mujer.
Cuando acabamos nos volvimos pero nos quedamos tirados en el desierto: se rompió el autocar. Todos allí estábamos preocupados pero y al final andamos hasta Xuan, que solo anduvimos unas pocas horas. Allí vimos una presa, una de las mas grandes del mundo: Era impresionante.
Por la noche volvimos al barco, y el barco volvió otra vez para el norte, hacia Luxor.
Cuando llegamos, fui a ver Karnat, que son un conjunto de templos.
Para volver al Cairo me tuvieron que venir a recoger al barco y me llevaron al aeropuerto para volver España.
Fue un viaje inolvidable, superó las expectativas que tenía."